Es curioso como la gente prefiere la fantasía a la realidad, como prefiere sentirse especial (con dones o sabiduría con la que no cualquiera cuenta o posee), en lugar de aceptar los hechos tal cual, con pruebas reales y suficientes, o explicaciones mas mundanas y menos esotéricas.
Tomemos por ejemplo una tertulia en la que de repente pasa a ser tema central lo sobrenatural, ya sean fantasmas o ruidos, todo mundo dirá que le ha sucedido algo así, o que conocen a alguien que tuvo una experiencia de ese tipo, y hasta parece que compiten por ver quien tiene la historia mas espeluznante o mas sorprendente, como se nota que todos van sintiéndose fuera de lo común al haber tenido esa experiencia, y como cuando un escéptico toma la palabra y empieza a desmentir o explicar de manera mas sencilla esas experiencias, una de dos: todo mundo lo ataca diciendo que es cerrado, que no tiene la sensibilidad -o poderes- para entender lo que en "realidad paso", tratan de convencerlo a uno con anécdotas y recuerdos; o, simplemente se quedan callados, sin dar argumentos o defender su punto, o rebatir el del escéptico -generalmente, si quisieran hacerlo, no podrían, pues les falta conocimientos- ya que lo que poseen es una fe casi ciega ante sus creencias.
«A Quoi Bon Dire»: Charlotte Mew; poema y análisis.
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*«A Quoi Bon Dire»: Charlotte Mew; poema y análisis.*
«Hace diecisiete años dijiste
algo que sonó como un adiós;
y todos piensan que estás muerto,
meno...
Hace 14 horas